El Frasco de Perfume (Reflexión #4)

21 Diciembre 2015
Publicado en Articulos

En esta oportunidad deseo referirme al caso de la mujer que se atrevió a ungir a Jesús, con un perfume de gran precio.
Dos de los Evangelios nos narran dicha historia. (Mt. 26:6-13; Mc 14: 3-9).
(Aunque en el Evangelio de Lucas, (Lc. 7:36-50), aparece el ungimiento de Jesús, hay ciertos aspectos, que por asuntos de espacio, no vamos a tocar aquí, sobre esta historia).
Quiero que consideremos tres cosas.

1. El escenario.
2. Los participantes.
3. Los resultados.

1. El escenario.
Los evangelios nos dicen, que dicha historia toma lugar en una casa ubicada en Betania y que dicha casa, era propiedad de un hombre llamado, Simón el leproso.
Están todos a la mesa y de manera repentina aparece en el escenario, esta mujer. Un solo propósito: Ungir a Cristo.
Para la ocasión, ella ha preparado un perfume, de nardo puro (Mc. 14.3); cuyo costo se considera de gran precio. Dicho perfume estaba contenido en un vaso de alabastro.


Ahora bien, ¿Por qué el escenario es importante?. Recuerde que estaban en una cena, a la que seguramente ella, por su condición de mujer, no había sido invitada. Ella rompió con el protocolo de la costumbre.
Ella tomo quizás el peor momento (una cena), sin ser llamada, para hacer lo que no se le había ocurrido hacer a nadie más: Ungir al Ungido.
Hasta donde mi conocimiento llega, siempre los profetas, hablaban de que vendría un Ungido (Cristo), pero ninguno dijo que este Ungido sería ungido, más que por Dios. (Is. 61).
Así que esta mujer, no le importó lo que pensaran los demás, quizás ellos fueron esperando recibir algo pero ella dijo: ¡Hoy no vengo a recibir vengo a dar!
Cualquier escenario es perfecto para demostrar nuestro amor hacia Cristo.

2. Los participantes.
Si el escenario es importante, los que participaron más, veamos.
Están en la mesa: Simón como el anfitrión, Cristo como invitado de honor, varios discípulos de Cristo y varias personas más (probablemente fariseos).
Todos providencialmente reunidos alrededor de la persona de Cristo.
Es interesante notar, que Simón, era una persona distinguido, pues aunque su sobrenombre era "El Leproso". Y conocemos lo estrictas que era las leyes judías en cuanto a este tipo de enfermedades, esto no evito que este tuviera una vida social normal.
En cuanto a la mujer, tanto Mateo como Marcos, solo nos dicen que era una mujer. (Si es la mencionada por Lucas, su reputación no era muy agradable).
Aquí, tenemos un una esquina a la elite de la sociedad judía, los fariseos, y una mujer de baja condición social y a los neutrales discípulos (ni tan buenos, ni tan malos).
Cuando la mujer procede a realizar su propósito, todos quedan asombrados por el costo del perfume que según su percepción se ha desperdiciado.
Llama la atención, el que Mt. 26.8, nos dice que fueron los discípulos, los primeros en enojarse con esta mujer. En vez de reconocer y alabar a esta mujer, se enojaron con ella y murmuraron contra ella, aunque lo que esta hizo lo hizo en favor del Señor, al que ellos decían servir.
Por último, déjeme mencionar el argumento utilizado por los que se oponían: Esto es un desperdicio, pues debió venderse y darlo a los pobres.
De entrada, parece un argumento fuerte, una causa noble, un sentimiento de identificación con los más necesitados, un acto altruista.
Sin embargo, a lo que hizo esta mujer, Cristo lo llamo una buena obra. (Mt.26.10).
Recuerde que todo esto, la mujer lo hace, no por mandato divino. No había ningún mandamiento que la obligara a hacer lo que hizo. Fue un acto de amor, manifestado en gratitud, (al igual que David), hacia su Dios.

3. Los resultados.
Pensemos un momento en el enorme privilegio que sería cenar con Cristo.

Todos estos participantes, tuvieron este honor, sin embargo, no todos obtuvieron los mismos resultados.
Algunos disfrutaron de la cena, pero la mujer disfruto la presencia de Cristo.
Otros, como los discípulos, se enojaron, aun en presencia de Cristo, y por algo que a ellos no les había costado nada.
Pero solo por un momento, imagine esto: Que Usted haga algo por y para Dios, aquí en la tierra que lo catapulte a la eternidad.
Cristo dijo: Dondequiera que se predique este evangelio, en todo el mundo, también se contará lo que esta ha hecho, para memoria de ella.
¡Wao¡ Cristo amarró a esta mujer al evangelio, y como una carta que lleva un sello, la envío a viajar a través del tiempo y las edades.
¿Estaría usted dispuesto a sacrificar un vaso de alabastro o un perfume de nardo, por el privilegio de que donde quiera que se hable del evangelio se le mencione?
Algunas aplicaciones prácticas.
1. No esperes que Dios te pida que hagas algo para él. Inventa algo y hazlo.
2. No esperes tener para dar.
3. Cualquier lugar y momento, es perfecto para mostrar tu amor por Cristo.
4. Nunca critiques lo que otros hacen para Dios, mejor imítalo.
Dios te bendiga!

Pacto de David - Reflexión 3

23 Noviembre 2015
Publicado en Articulos

En la primera entrega de estas reflexiones, hable sobre hacer cosas para Dios, pero por mandato divino, es decir, Dios pide y el hombre responde a lo solicitado.
En este obrar, quien debe realizar el pedido, solo debe confiar y esperar, ya que al Dios estar involucrado, el proveerá los medios.
Los que de alguna forma han hecho algo, bajo este estilo, saben que pueden contar con provisiones inusuales y milagros financieros.
Y esto produce gozo y fortalece la fe. Cuando es Dios, el que dirige al final, caminas por un terreno, preparado para que puedas cumplir lo que se espera.
Ahora bien, en este caso, haz hecho lo que se esperaba que hicieras y obtienes lo que se te prometió si obedecías. (Buen siervo y fiel, fuiste fiel en lo poco, entra a lo mucho).
Cuando hagan, todo lo que debieron hacer digan: Siervos inútiles somos, pues hicimos lo que debíamos hacer.
Hasta ahora estamos bien.
Sin embargo, es en el segundo grupo, donde quiero, que meditemos más detenidamente, pues creo que, hoy en día, tienen mucho que enseñarnos.
Comencemos por David.
1. Dios no le pidió la construcción del templo, es más, él le dijo, que aunque había habitado en tiendas, todo el tiempo de los jueces, nunca se quejó (1 Crónicas 17. 5-9).
2. La idea fue el resultado del análisis de David, al considerar lo mucho que había recibido de Dios, y su respuesta a estas bendiciones. (1 Crónicas 17.1).
En su análisis, David considero que al habitar en una casa de cedro, y el arca del pacto de Jehová (que representaba la presencia permanente de Dios con ellos), bajo cortinas, era un posible indicativo de vivía más seguro y mejor que su Dios.
3. Llama la atención, como Dios responde, por medio de Natán, a tal proyecto de David, pues vemos que en su respuesta, habla de David, como su siervo.
Si bien es cierto, que David, no construyo el templo, esto lo elevo y por su simple deseo de edificar, algo que no se le ordenó, se estableció lo que hoy llamamos el pacto de David. Uno de los pactos incondicionales que encontramos en las Escritura.
Debo detenerme en este punto, para aclarar, que en Las escritura, se nos muestran, principalmente, dos tipos de pactos.
1. Pactos Condicionales.
En este tipo de pactos, se exige el deber cumplido en las condiciones exigidas en el mismo pacto. Por ejemplo: Si obedeces, te bendigo, sino obedeces, hay consecuencias (Deuteronomio 28).
2. Pactos Incondicionales.
En estos, Dios habla de hacer algo con alguien, independientemente de si obedece o no. En otras palabras, Dios no exige condiciones para cumplir con lo pactado. Este es el mencionado, pacto de David.
Dios no le dijo a David, si te portas bien, voy a hacer que tus hijos sean reyes y los cuidare, no.
Dios le dijo: Yo te haré una casa a ti y los tuyos (1 crónicas 17.10-14)
Ahora piense por un momento, David tiene un simple deseo, y por una simple intención, de hacer algo, que al final no pudo hacer para Dios, aseguró bendiciones inimaginables para él y hasta para su descendencia. ¡Wao!
Ya sé que esto que paso con David, no es una regla para aplicarla a todos los casos.
Antes que salgan algunos teólogos, diciendo que estoy usando libros históricos, para establecer doctrinas, aquí no estoy hablando de pactos, al estilo de pactos de bendición, pactos para manipular a Dios, tipo la corriente de Evangelio de Prosperidad.
No, mi tesis es que, tomando la referencia de David, (y otros más), puedo asegurar que tenemos un Dios que bendice hasta nuestras buenas intenciones.
Luego continuamos con David y su deseo de construir casa a Dios.

La 2da. forma de hacer cosas para Dios.

En esta, el que obra, no lo hace por mandato divino, sino por un deseo profundo de su corazón.
Tal es el caso de David, al querer construirle casa al Señor. En este caso, no había un mandato divino que lo obligara, sino que fue resultado de su agradecido corazón, hacia su Dios.

Vemos que aunque no pudo realizarlo, por prohibición divina, esto no impidió que David, dejara todo organizado y listo para que su hijo Salomón lo realizara. La cantidad que aportó David, para dicha casa es una cantidad astronómica todavía al día de hoy y su argumento, en su mensaje de despedida, fue que lo hacia porque tenía su afecto en la casa de su Dios.

El otro caso lo encontramos en los evangelios y es conocido como el de aquella mujer que, aunque era de cuestionada reputación, no obstante, decidió hacer algo, que no se le habría ocurrido a nadie más, ¡ungir al ungido! y para eso, utilizó un vaso de alabastro de perfume de nardo puro de gran precio.

En ambos casos, David y esta mujer, actuaron movidos, no por mandato divino, sino por un deseo de corazón.

Pero hay varias enseñanzas, aquí sobre la diferencia de ambas formas de hacer cosas para nuestro Dios, que deseamos compartir en otra entrega.

Mientras tanto reflexiona en lo siguiente:
¿Qué te mueve a hacer, lo que haces para Dios?. ¿Su mandamiento o un profundo deseo de agradarlo con lo que haces?

Todos los que de alguna forma tratamos de edificar algo para Dios, sea en el terreno que sea, debemos esperar oposición.
Siempre he enseñado que existen, varias formas de hacer cosas para nuestro Dios. Entre esta resalta la forma principal:

1. Por mandato divino.

Es el caso de Noé y el arca, Moises y el Tabernáculo, Abraham y el pueblo hebreo, Jonas y el arrepentimiento de Ninive, entre otros mas.

En este caso, la persona realiza el proyecto por mandato directo de Dios. La garantía de esto es que puede contar con los recursos disponibles de parte de Dios, es decir, Dios esta involucrado en el proyecto y lo respalda.

Por esto, nunca vemos que Noé detuviera la obra por falta de árboles, Moises, sobre abundó en ofrendas, Abraham y los judios crecieron hasta convertirse en una gran nación y Jonas, contó con el primer submarino que lo encamino por tres días hacia su destino.

Siempre que haces algo que Dios quiere que hagas, puedes contar con su provisión.
El está involucrado y respalda.

Fotos

myFlickr

орлролпрлорлорлро

Twitter

Dirección

Address:
4300 Lonyo St
Detroit, MI 48210
Tel:
+(313) 582-1897
Website:

markerEncuentranos En Google Maps

Contacto